sábado, 11 de abril de 2009

él. again+.

Unos ojos, una mirada, una mano, una caricia, un te quiero perfecto, de esos que no hace falta decir, todo eso me lo ha regalado en paquetitos de segundos furtivos mientras me pide los postres de una mesa de dos. Una parejita, ella risueña, la chispa del chardonnay blanco brilla en sus ojos, él a la espera, esperando haber acertado con todo, y recibir una buena compensación a cambio, ella un coulant, chocolate en vena, él un sorbete de marc de cava, amargo y alcoholizado.
Y todo lo que aparentemente me regala trabajando queda empequeñecido por 31,35 minutos de las mejores conversaciones de mi vida. ¿Lo mejor? Seguramente (espero) aún está por llegar, pero si esto es el aperitivo no quiero imaginarme lo bien que me sentará el cigarro de después del postre.
Todo sonrisa, una sonrisa pícara que me llama a gritos mientras él calla y me mira, marca su territorio y a la vez entra al mío por donde nunca me hubiera imaginado.
Yo su Carolina, él, mi Carlos Tarque.

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