domingo, 8 de marzo de 2009

Volviendo a nacer.

Puesto que no hay nada que me aleje de mi misma. Los candados no podrán encerrar a las palabras, que viven dentro de unos cuántos, esperando formar filas en un ejército que me llevará de nuevo a mi vida, a cerrar los ojos, escuchar atentamente y describir todo aquello que provoque un chisporroteo de serotonina entre neurona y neurona, así pues, vuelvo a la carga, a la vista de que unos brazos no son suficientes para albergar todo lo que tengo dentro, aún por dar, aún por aprovechar, si cabe así decirlo.
Me alegra poder decir que vuelvo a las andadas, rectificando el más grande error de mi vida, callar para intentar que el pensamiento se vaya.