jueves, 29 de enero de 2009

aG.

La música se oia desde fuera, y el viento jugaba con su pelo como muchos hubieran querido hacerlo, él contemplaba atónito sus uñas carmesí, a conjunto con los labios y el mechero, que encendía ese cigarro, el humo blanco, denso, se mezclaba con el negro del pelo, y sus mundos se revolvían justo en ese momento.

Ella hacía tiempo que no sonreía...
...y él tenia la sonrisa más bonita del mundo.