jueves, 7 de agosto de 2008

Repetición.

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Se repite el mismísimo discurso de cada pelea.
Ella llora, coincide en que ella la llama.
- No, no, no me hagas ir, no quiero vete ni decirte nada, estoy con Albert.
-Me da igual, quiero que vengas y me digas que te pasa.
Aspirando lágrimas y dolor de aquella habitación, se coje de la mano de Albert, en realidad sabe que le da fuerzas, que en parte, puede que solo saque fuerzas de él. Pero no se lo dice.
Coje las llaves del bolso, bolso que le trajo ella de Pamplona, ella piensa que ella es dulce, pero sólo a veces, cuando no le grita, ni tiene esos tricambios de humor: indiferente, cabreada,triste.
Pero ello no conlleva que ella le tenga un cariño incondicional.
Volviendo a lo del bolso. Coje las llaves, que le queman las manos. Sabe que en el fondo, lo último que querría estar haciendo ahora mismo es estar allí y ahora.

y como esto me supera, mañana más.
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