sábado, 21 de agosto de 2010

Interludio.

Mi historia ha sufrido cierta congelación momentanea. Pero prometo continuar sin interrupciones a partir de Septiembre. Gracias a todos los que me habéis animado a seguir con esto. Besos, volveré pronto :)

martes, 16 de junio de 2009

Parte 11.

Al salir de allí la gravedad era prácticamente inexistente, la mezcla de café y tabaco en su boca, el brillo de su pelo negro acariciando su cintura, el sol en sus mejillas, y la alegría de los pantalones al viento escribieron dos sencillas palabras: "Bendito Abril".
Abril de lluvias primaverales, de noches belicosas o tardes de nostalgia. Abril, tan inquieto e imponente.

Siguió caminando, sin sentido aparente, daba vueltas alrededor de la plaza, recorría cinco veces la misma calle, calle arriba y calle abajo. Pensaba. Aunque su mente estaba en blanco, se limitaba a deshacer el revoltijo de ideas que la habían sacudido en los últimos meses. Se sentía viva, se sentía ella. Se sentía más Sara que nunca.

Y al llegar, justo un instante antes de meter las llaves en la cerradura, justo antes, sintió que un cubo de nostalgia le caía en la cabeza, que la necesidad empapaba su pelo, que la soledad, volvía a mojar sus mejillas, no quería estar allí, no quería sentirse una extraña en su propia casa, pero es que TODO lo que allí se encontraba le recordaba a TODO. Sergi, Pol, su madre libertina y su hermano demasiado valiente, hasta recordó a su padre.

Mientras todo esto revoloteaba por su cabeza se descubrió mirando al suelo. Levantó la cabeza, se apartó el pelo de la cara y decidió entrar.

Lo primero fue la cocina.
Sin siquiera encender la luz cogió un taburete, y descolgó la lampara verde y naranja, la suciedad se había incrustado en ella, aunque se entreveían las divertidas formas anteriores. Igual que en Sara, la soledad había tapado su verdadera forma, pero no existe nada que no se pueda limpiar. Cuando acabó con la lámpara decidió que aquello era demasiado para ella. Salió al balcón de su habitación, y fumando contempló el atardecer, no recordaba cuando había sido la última vez que se había sentado a fumar, simplemente, mirando al vació. Sí que lo recordaba. Con Pol, en las escaleras blancas.
Y empezó a sentir otra vez el cosquilleo, sabía que un par de semanas atrás, hubiese llorado desconsoladamente, pero hoy se sentía suficientemente Sara como para afrontar la resignación que había adoptado ante su vida, se había convertido en espectadora de su propio escenario, y se había cansado de ello. Con la humedad de los últimos minutos de las tardes de Abril entró y descubrió el diario sobre su cama. Lo cerro con mucho cuidado, y lo depositó otra vez en el cajón. El pasado son hechos que no se pueden pasar por alto, pero el futuro es nuestra voluntad para convertir en eterno aquello que nos hace felices, y conservar lo que ya nos ha hecho sonreír.




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He decidido que a partir de ahora utilizaré este blog solo para mi "Historia de dos mundos". Después de mucho tiempo dandole vueltas al asunto he conseguido separar la ficción de la realidad que vivía en un cierto momento, Sara es Sara, con mucho de Antonella pero está claro que ni yo misma podría crear un personaje que fuese exactamente igual que yo, así pues os invito a visitar mi otro blog. Gracias!


viernes, 29 de mayo de 2009

Parte 10.

Suyay regresó justo cuando ella se giraba para marcharse, un café en cada mano, y tabaco.
Y ella decidió quedarse.


- ¿Que te trae por aquí, Sara?

Suyay pronuncio el nombre con total normalidad, pero los ojos de ella era totalmente antinaturales.

- ¿Cómo sabes mi nombre?
- Tranquila chica, lo pone en tu cadena, aún no soy adivina.
- Ah, sí. Me la regalo alguien muy importante, hace ya años.
- ¿Alguien? O un él.

A Sara le sobrecogía la manera en que Suyay estaba utilizando tantísimas de las expresiones que día a día rodeaban su cabeza, si no lo supiese, hubiera apostado que se conocía desde hacía años.

- Temporadas.
- Demasiado largas algunas eh.
- Esta ya ha terminado.
-
Todo tiene un final, lo queramos o no.

Y sus ojos se levantaron de la espuma del café, y se miraron. Y la miel y el chocolate llenaron la estancia de dulzura, de una ternura casi imperceptible durante unas décimas de segundo, luego la ternura dio paso a una complicidad instantánea.

Dos historias completamente lejanas, dos vidas desconocidas, compartiendo el comienzo de un camino eterno, y brotaron las palabras, y otra vez ella perdió la noción del tiempo por segunda vez y en el mismo sitio; la primera, fue la nostalgia del pasado la que robó sus segundos; pero hoy no, hoy era la insuperable armonía entre la profundidad de sus heridas y la felicidad a flor de piel, la que había conseguido dejar el reloj en un segundo plano.

Había conseguido sentarse a olvidar sin intentarlo, podría levantarse, volver a su casa, a la plaza, volver a verle y sonreírle y mirarle, no había perdido nada, pero nada más le haría tanto daño.

Había encontrado el balcón de su vida.
"Era tiempo de re-descubrimientos."

Al salir de allí la gravedad era prácticamente inexistente, la mezcla de café y tabaco en su boca, el brillo de su pelo negro acariciando su cintura, el sol en sus mejillas, y la alegría de los pantalones al viento escribieron dos sencillas palabras: "Bendito Abril".
Abril de lluvias primaverales, de noches belicosas o tardes de nostalgia. abril, tan inquieto e imponente.

sábado, 25 de abril de 2009

Parte 9.

El (re)descubrimiento del balcón, el primer cigarro que no quería ser el último, la mirada de Suyay, la tetería y el parque, el diario, Pol, él. Habían sucedido demasiadas cosas en muy poco tiempo, pero a la vez, había dejado pasar mucho tiempo sin que pasara nada. Se había dado de morros contra una puerta que había cerrado ella misma por puro orgullo y ahora el recuerdo de las miradas que le cosquilleaban las entrañas se hacía insoportable.
Esa mañana abrió los ojos, repasó mentalmente su vida en forma de diapositivas, imaginándose patéticamente en el final de una película absurda. Y tal como lo inesperado, las segundas partes
no suelen ser buenas, pero a ella se le daba demasiado bien, ser la excepción.
El brillo de sus ojos reaparecía por momentos, salió a la calle como hacía tiempo no lo hacía, el aire fresco entraba a sus pulmones revolviéndolo todo, su pecho era un terremoto constante e imparable, las sensaciones se sucedían una tras otra en un torbellino de emociones olvidadas.
Y otra vez esa sensación.

Al bajar del autobús buscó alguna mirada conocida, como quien no quiere la cosa, como si su distanciamiento del mundo se hubiese esfumado con su coraza, en seguida se acercó Eugenia -Geni, desde siempre-.

- Cuánto tiempo.
- Ya lo sé, perdóname, cosas que pasan.
- ¿Me lo cuentas? ¿O tengo que pasarme el rato que tardes en tomarte el Capuccino, intentando averiguarlo por tus ojos, otra vez?
- Vamos anda.


Y una vez en la cafetería, se sentaron la misma mesa de siempre, vino el mismo camarero y ellas pidieron exactamente lo mismo, aunque algo en el ambiente parecía descubrir el cambio desgarrando gritos.

- ¿Se puede saber dónde has estado?

- Por ahí, y en ningún sitio.
- A veces me das miedo chica.
- ¡Buuuuh! – ambas rieron tontamente. Ella se sorprendió de su propia reacción. Parecía haber olvidado que era capaz de reír sin motivo.
-Ahora en serio, es un desvarío común, ¿O te apetece hablar?
- No, ha sido más bien interno.
-¿Otro re-descubrimiento?
- ¿Por qué no?
- ¿Sabes que odio que contestes mis preguntas con otra pregunta?
- ¿A si? Jajaja. Perdona, no lo sabía.
- Que puñetera eres, Sara.

El Capuccino se alargó un par de horas, entre cigarro y cigarro alguna que otra carcajada invadía la sala, pero la conversación no abandonó lo banal en ningún momento.

Después de aquello Sara decidiño volver a casa andando, quería sentirse viva como auqél dia, después de la plaza, descalza, la lluvia dibujando lágrimas en el suelo, y ella sintiéndose viva.De de camino a casa recordó la tetería, y decidió pasar.
Todo parecía muy diferente. No recordaba exactamente donde estaba, y se hubiese odiado a ella misma si no la hubiese encontrado. Al girar en una esquina divisó el resplandor verde que salía de uno de los locales (la mayoría de ellos cerrados permanente mente por pesados párpados de acero).
Vió a una pareja sentada en la mesa que había escogido ella la primera vez, y decidió pasar a la sala contigua. A decir verdad no se había percatado de su existencia, posiblemente por el horario en el que había estado la vez anterior, pues descubrió que el fondo del local era un restaurant ambientado de manera muy parecida a la tetería, pero en colores más oscuros. La monotonía de los marrones, negros, caobas y rojos intensos, se veía rota por la decoración de las paredes, cubiertas de estanterías;
dentro de ellas, botellas de colores incitaban a la liberación de cuerpo y alma.


Y justo detrás apareció Suyay.

-Bonito, ¿eh?
- Interesante.
- La chica del Himalaya habla.
- Y más cosas que tú no sabes.
- ¿Cómo qué?
- No es tan fácil.
- Tampoco dejas que lo averigüe
- Por eso no es fácil.

Suyay dio media vuelta y marchó.
Sara siguió mirando la decoración del (aparentemente) restaurant, y se percató de un detalle importante, solo había copas en las mesas, y flores, y por ningún sitio encontraba platos o cartas, o algo que diese el menor indicio de que aquello estaba en actividad, o al menos, que lo hubiese estado nunca.
Suyay regresó justo cuando ella se giraba para marcharse, un café en cada mano, y tabaco.
Y ella decidió quedarse.

lunes, 20 de abril de 2009

Historia de dos mundos.

Definitivamente he vuelto, las cosas se perfilan mejor a mi alrededor y la claridad primavera inunda mis ventanas, debe de ser por eso que he decidido fusionar mis, hasta el momento, dos mejor ideas (seguramente provinientes de mis dos mejores etapas) y acabar la gran historia que un día me decidí a escribir. Una vez alguien preguntó si tenía un final en mente para la primera. Y la segunda a mejorado la anterior respuesta afirmativa.
Seguramente en los proximos días reestructurare las nueve partes que llevo hasta el momento, y a continuar.
Besos, y gracias a todos los que me han apoyado, ya sea desde el principio, en ese caso les invito a continuar leyendo, o ya sean incorporaciones nuevas, en cuyo caso dejo a vustra disposiciño en poder engancharos a la historia desde los links que aparecen a la izquierda, bajo el título de "Historia de dos mundos".

Besos!!

sábado, 18 de abril de 2009

Something to lose.

Toda la vida había soñado con tener algo que perder, suena triste, mss el vació es duro cuando no hay nada, pero es fatal, cuando ya no queda absolutamente nada que perder. Deseaba con todas sus fuerzas tener algo a lo que aferrarse y luchar, algo que le dejase demostrarle al mundo sus virtudes. Estaba muy segura de sí misma, pero tantos años de soledad empezaban a obligarla a gritar desesperadamente que valía mucho, y quería demostrarlo todo.
Un día apareció él, otra vez, siempre era un él, incomprensiblemente todo aquello que lograba recordar estaba escrito en variopintos tipos de éllos.
Sábado de lluvia, bombones y helado de dulce de leche. "Esta noche nos vemos", le dijo.
Le veía cada noche, se sabía sus movimientos, se conocía sus labios de arriba abajo, se habían dejado llevar el uno por el sendero de la entrepierna del otro, y así sucesivamente, hasta que fue demasiado tarde para echarse atrás, hasta que el hecho de estar en el mismo metro cuadrado los elevaba al más agridulce infinito. Hasta el momento en que él no podía dejar sus manos, ni sus piernas, su pelo, todo le inspiraba al mayor exponente de los siete pecados capitales, y a al vez, a las diez frases de amor más bonitas de la historia. Estaban completamente hechos el uno para el otro, pero otra vez, el destino se encargó de separarlos de la forma más macabra jamás imaginada. Habrían de dejarse ir el uno al otro, sin más recompensa que anidar en su corazón el sentimiento más odiado por ambos, la resignación...


...continuará?

martes, 14 de abril de 2009

Premio musical.

Malena, me ha regalado el siguiente premio musical [graciaas =) ]


Reglas:

1.-Poner el enlace en tu blog de quien te lo entrego.
2.-Contestar 6 preguntas.
3.-Pasar el premio a cinco blogs y avisarles con un comentario en sus blogs.

Las preguntas son:

1.- Libro favorito: Marina, de Carlos Ruiz Zafón.
2.- Artista favorito: John Mayer.
3.- Canción Favorita: Goodbye my lover - James Blunt.
4.- Actor favorito: Morgan Freeman
5.- Actriz favorita: Cate Blanchett.
6.- Color favorito: Rojo.

Otorgo este premio a los siguientes cinco blogs:

1) "Siete gamas de negro"
2) "Abrazos de invierno"
3) "La chica gris"

Los otros dos los dejo a vuestra imaginación, ya que llevaba un tiempo fuera, y he de ponerme al día.
A los que os guste la música de mi blog aquí os dejo una pequeña lista de la música que tengo por mi recién formateado PC:
John Mater, Damien Rise, Dire Straits, Roberta Flack, Kings of Leon, Iron and Wine, James Blunt, Ricardo Arjona, y bueno, por supuesto míticos como Queen y los Beatles.

Gracias Malena!

sábado, 11 de abril de 2009

él. again+.

Unos ojos, una mirada, una mano, una caricia, un te quiero perfecto, de esos que no hace falta decir, todo eso me lo ha regalado en paquetitos de segundos furtivos mientras me pide los postres de una mesa de dos. Una parejita, ella risueña, la chispa del chardonnay blanco brilla en sus ojos, él a la espera, esperando haber acertado con todo, y recibir una buena compensación a cambio, ella un coulant, chocolate en vena, él un sorbete de marc de cava, amargo y alcoholizado.
Y todo lo que aparentemente me regala trabajando queda empequeñecido por 31,35 minutos de las mejores conversaciones de mi vida. ¿Lo mejor? Seguramente (espero) aún está por llegar, pero si esto es el aperitivo no quiero imaginarme lo bien que me sentará el cigarro de después del postre.
Todo sonrisa, una sonrisa pícara que me llama a gritos mientras él calla y me mira, marca su territorio y a la vez entra al mío por donde nunca me hubiera imaginado.
Yo su Carolina, él, mi Carlos Tarque.

domingo, 8 de marzo de 2009

Volviendo a nacer.

Puesto que no hay nada que me aleje de mi misma. Los candados no podrán encerrar a las palabras, que viven dentro de unos cuántos, esperando formar filas en un ejército que me llevará de nuevo a mi vida, a cerrar los ojos, escuchar atentamente y describir todo aquello que provoque un chisporroteo de serotonina entre neurona y neurona, así pues, vuelvo a la carga, a la vista de que unos brazos no son suficientes para albergar todo lo que tengo dentro, aún por dar, aún por aprovechar, si cabe así decirlo.
Me alegra poder decir que vuelvo a las andadas, rectificando el más grande error de mi vida, callar para intentar que el pensamiento se vaya.

jueves, 29 de enero de 2009

aG.

La música se oia desde fuera, y el viento jugaba con su pelo como muchos hubieran querido hacerlo, él contemplaba atónito sus uñas carmesí, a conjunto con los labios y el mechero, que encendía ese cigarro, el humo blanco, denso, se mezclaba con el negro del pelo, y sus mundos se revolvían justo en ese momento.

Ella hacía tiempo que no sonreía...
...y él tenia la sonrisa más bonita del mundo.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Parte 11 -y seguimos-

Una muchacha encendía un cigarrillo, era joven, una veinteañera solitaria por las calles de Barcelona, la lluvia empezaba a domar su rizada y voluminosa cabellera color miel. Aquellas sogas doradas que dibujaban los mas perfectos rizos, le daban un aire misterioso, prácticamente enfermizo, atraía con la fuerza de mil huracanes, y a la vez separaba todo aquello que la rodeaba, de ella misma.
Ella cogió un cigarillo, sus uñas rojas se unían al color del fuego de manera sobrenatural. Pensó en ellos, en todos y cada uno. En sus hermanos de otra madre.
Como les gustaba llamarse unos cuantos años atrás, cuando sus pantalones estaban aún más abajo que sus esperanzas, cuando el mayor problema era escoger el bar donde pasar la tarde jugando al poker.
Y sonrió, y toda su historia resbaló desde una nube, rozando sus labios, hasta el suelo. Pero ella no era ella, ni su historia, ella era el paso que dejaban en el tiempo sus ideales. Como V.
Recordó también las pelis, las pizzas, el Nestea y las timbas. Y la poesía, y escribir tonterías de cuatro en cuatro, y llenar libretas de días.
Recordó que le dolían los pies. Y entró al 'Caffé'.
Un Capuccino con nata y Cola-Cao, por Pol, aunque a ella le gustaban con mucha espuma y canela. Y siguió recordando sonrisas, carcajadas, borracheras, tardes, inviernos, veranos y noches. Y esta vez no vió venir la tremenda sonrisa que se dibujaba en su cara, como tampoco vió entrar al chico que entraba por la puerta.
Sin paraguas, sin capucha, una gorra, poco abrigado para protagonizar esa tarde-noche de final de Diciembre.
Y mientras a ella le traían su café y se encendía otro cigarro.
Levantó la mirada y sin saber porqué, sintió que aquel bar era más suyo que cualquier otra cosa, y se fijo en el recién llegado de la barra, y con su recién estrenada felicidad se decidió a intentar entablar una agradable conversación que con suerte acabaría en un lío de sábanas.

- Hace frío eh.
- No el suficiente.
- ¿Qué bebes?
- Café.
- ¿Si te pregunto tu nombre contestarás, o mejor me ahorro las molestias?
- Inténtalo.
- ¿Cómo te llamas?
- ¿Y tu?
- ¿Porque contestas con preguntas?
- ¿ Y porqué no?
- Porque es mala educación.
- Y porque me da la gana.
- Adiós.

Él no contesta y ella espera.

- ¿Tan pocas ganas tienes de hablar conmigo?
- No has dicho hola.
- ¿Qué haces aquí?
- Busco.
- ¿Qué buscas?
- Mejor sería a quién.
- Pues... ¿A quién buscas?
- A mi mismo, creo.
- Tu ya estás aquí. Tu buscas a aquello que te hace ser tu mismo, porque ahora no lo eres.
- ¿Y tu que sabes?
- Tus ojos.
- Por supuesto... otra más...
- Todos llevamos una historia a cuestas, que se lee en nuestros ojos, y por cierto... La tuya me suena ¿Nos conocemos?

Él le envió una mirada entre sarcástica y desafiante, pero que se quedó a medio camino. Su sorpresa fue mayúscula. Él distinguió un brillo familiar debajo de la bufanda, y con la boca abierta contestó:

- Sólo si hace dieciséis años que no te quitas esa cadena.
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No se puede llamar continuación, pero algo tiene que ver con mis dos mundos. Un tributo al amor y a la amistad, que me parece que no pasará del 2008.

Felices fiestas.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Déjate llevar.

Libre, libre como el aire.
Deja que tus manos recorran una y otra vez mi alegría mas insana, y deja que tus labios amanezcan con los mios, y que el destino nos despierte aún unidos por el todo o nada de la noche anterior.
Y que sea todo.
Y te pido por última vez que vuelvas a dejarte llevar, que tu pelo y tus ojos giren en torno a noches azules cargadas de ilusiones rotas que dejamos que el mar se llevara. Déjate llevar y arrástrame contigo hacia lo mas profundo, hacia lo mas oscuro, para hacerlo brillar con mi luz si me enciendes.
Déjate y déjame.
Dejémonos de pareceres y apariencias y comámonos con los ojos.
Como ayer.

Comámonos, en nuestra última cena, antes de que despierte de este sueño, con el que nunca he soñado pero que siempre me he imaginado. Llévame contigo allí donde vayas.
Arrástrame hacia donde quiera que vayas y te prometo el beso que nunca te dí, si encuentras un camino para enseñarme a andar, solo si es de tu mano, pasito a paso.
Poquito a poco.
Todo todito todo como antes.
Antes de que mis lágrimas escribieran las más dulces palabras en el horizonte de tu recuerdo, antes de que mis manos se fueran de mí para buscar tu pelo en las escaleras blancas que dan hacia la nada.
Antes de todo.
Prométemelo todo antes de que se mescape decirte...

...que te quiero.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Verdaderamente creo que estoy desquiciada por las cosas húmedas con un toque de sal.
Verdaderamente creo que añoro tus miradas y sus sonrisas y los besos y demás cosas sin importancia para nadie más que para mí.
Pero la única verdad es mi soledad.
La única verdad absoluta es que me arropa el calor de los brazos de un desconocido y el frío de las lágrimas que quedan en mis sábanas. Aunque también sigue siendo mentira que te estoy olvidando, como así también que lo estoy intentando.
Y sigo diciendo verdades como mundos, y me miento cada vez que puedo, y cierro los ojos, y bebo agua con gas con sabor a GinTonic.
Y la amargura me llena, y suena el teléfono. Y el bar está lleno y yo estoy sola.
Y sigo siendo demasiado inocente para decir la verdad.
Y me sigue llenando el agua con gas. Y a ti te amo, y él le quiero.
Verdaderamente intento vivir con la situación, o más bien sobrevivir sin tus miradas, supongo que será eso que dicen de acostumbrarse, y que la distancia hace el olvido. Aunque que yo sepa dos cuerpos nunca se han unido por muy cerca que estuvieses. Ves, como el suyo y el mio. Tengo que decírtelo, tu tienes a tu rubia clavo, y yo tengo una sonrisa preciosa incrustada en mi memoria y que a veces aparece y reaparece para recordarme lo mucho que me gusta, pero no llega a ser mi sonrisa clavo.
Tu tienes a tu rubia clavo.
Yo tengo mi sonrisa incrustada.
Tu tienes a tu rubia clavo.
Yo tengo agua con gas.
Tu tienes a tu rubia clavo.
Yo tengo sabanas de lágrimas y desengaños.
Tu tienes a tu rubia clavo.
Yo quiero todo lo que tengo, pero no tengo todo lo que quiero.
Tu no sé si tienes, como hay que tener, a tu rubia clavo.
Y yo tengo mil sonrisas por regalar, mil sonrisas que podrían ser tuyas y que no has querido.
Tengo una caja llena, repleta, rebosante, de sonrisas rechazadas que esperan ser bien recibidas.
Tengo mil cajas, y la sonrisa más bonita del mundo esperándome en la puerta de cualquier sábado o domingo, así por sorpresa.
Tu tienes a tu rubia clavo.
Y yo vuelvo a sonreír.

Todos contentos.

martes, 2 de diciembre de 2008

Again.

Otra vez un frío extraño se apodera de sus pies, y no es el frío de Diciembre, no, este es aún mas helado, es ese que se mete en los huesos y los derrite desde dentro, es ese que nos hace doblar las rodillas frente a nuestro camino. Es la más desgarradora soledad. Otra vez.

Camina rodeada de gente, de caras, de cuentos escritos con miradas, algunas cuentan novelas, y otras aprenderán a escribir dentro de un rato, pero todas dicen algo.

Busca permanentemente un par de ojos que sepan leer su historia y la compartan, pero sería demasiado fácil encontrar la felicidad caminando, y decide sentarse.

Ella y su soledad. Sus pies y el mar. Y sus manos juntas, separadas de todo lo demás.
Y un dedo dibujando una sonrisa que se llevan las olas.


viernes, 28 de noviembre de 2008

todoOnada


Hoy las nubes no la ponen bajo su suave presión, hoy a lo mejor se le escapa una sonrisa si le mira y una carcajada sonrosada si le besa.

Hoy tiene ganas de ojos verdes y de sábado noche y de tacones con alas cuando aparece.

Hoy tiene ganas de todo y miedo de nada.
.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Pause [ || ]

Mi historia de dos mundos se ha juntado demasaido, he juntado y revuelto mi vida en la ficción de algo que nació con ilusión pero hoy muere bajo las hojas y hojas de notitas que apunto en clase para que no se me olviden.
Mi
ella, mi él, no son más que hechos de mi vida cotidiana a los que les doy el toque de sofisticación que no tienen, las historias de amor se cuentan de a millones, pero todas tienen un final azul marino, y la mía no va a ser menos.
It could be love. Pero tampoco estoy segura, sus miradas siguien matándome a base de sonrisas, pero contar algo que me martiriza, con un matiz de alegía no cambia las cosas. Es cierto que he dicho mas de una vez que no puedo escribir sobre algo que no he vivido, pero tampoco puedo vivir lo que escribo. Por lo tanto, le doy al -pause- de esta historia, que ha sido mía y de algunos más, porque vivir no es señal de conocer, porque escribo para sentir lo que no siento y para decir lo que no digo.
Gracias a todo aquellos que de alguna manera u otra me habéis apoyado. =)



Antonellapuntocom
/ Itcouldbelove.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Parte 10. Punto y seguido.

Las seis miradas matadoras les dejaron a los tres con un revoloteo misterioso en sus adentros más profundos. Sara bajó rápido la mirada hacia su Capuccino, intentado evitar que sus mariposas se le escapasen en un patético aunque sincero 'te quiero'. Esa sensación se sucedió por los pasillos de la facultad una y otra vez, cada vez que aparecía él. Recordaba la frase de una canción, "él la mira sin mirar y ella le mira sin dejarse ver", podría haberla aplicado a cada instante de su antigua vida, pero esta mañana, al despertarse, había dado un gigantesco paso con sus diminutos pies, hacia otro mundo, un mundo que la atraía completamente hacia los atisbos de la felicidad, hacía una felicidad en concreto, la suya, que no había percibido en demasiado tiempo, y la primera demostración de la cual fue el despertar de sus mariposas frente a la mirada de él, dos mundos tan separados por una línea tan fina, y que ella había conseguido superar. Aunque no fue hasta una semana después, que sus mariposas volvieron a emerger.
Clase de economia. Examen. No sabemos nada. Se miran. Sonríe. Y Sara se va hacía adentro de ella misma, desde donde emergen un montón de mariposas, desde sus entrañas, pasando por el corazón, y directamente a su cabeza, con los versos más bonitos escritos en las alas, versos que no puede ignorar. Coge un papel de cualquier sitio y un boli. Y empieza el torrente de letras más bonito que la humanidad haya visto.
Se guada el papel en el bolsillo, no vaya a ser que se le olvide, y por un descuido toda su felicidad se vaya a la mierda.

Sale de la clase y deja el examen en blanco sobre la mesa, aunque al lado, había dibujado la sonrisa más sincera del día.
Cierra la puerta desde fuera y siente que estiran desde dentro, se gira sorprendida y se cae hacía adentro.
Él. Salen juntos de la clase, y se dirigen automáticamente hacia la cafetería sin mediar palabra.
Se sienta ella y él se va a la barra.
Vuelve, el capuccino y el descafeinado.

- ¿Qué tal? -dijo él mirando su café y sin levantar ni un milímetro la cabeza.
- Pues no muy bien.
- ¿Qué pasa?
- Pues que no he estudiado.
- No hablo del examen diota.






Y otra vez esa sensación. De que cuando le mira y sonrié el mundo se le cae encima, y la venguenza, y las ganas de salir corriendo se le juntan con todo lo que le quiere y las ganas de besarle. Y las mariposas vuelven. Con más versos. Coge una sevilleta y empieza a escribir. Atónito el mira la escena.
Se aferra a la servilleta como se de ello dependiese su vida y de nuevo, se guarda los mejores versos en el bolsillo.

- ¿Porqué lo haces? No te creas que no me he fijado.
- Luego se me olvida.
- Se te olvida todo.
- Todo menos una.
- ¿Cómo?
- Olvidalo, sé de que hablo.
- Y si lo sabes...
- Lo que tenga que decir ya te lo diré, el resto lo sé yo.
- Pues si tienes algo que decirme, ya sabes...
- Te digo que yo lo sé, dejalo anda. ¿No me explico verdad?
- Sólo dices que lo deje pero que lo sabes.
- Pues entonces ya sabes lo que pienso. ¿Qué piensas tú?
- No se lo que pienso porque no se lo que piensas tú.

Y entonces se arrepintió de no haberle cantado las cuarenta notas que tenía en el bolsillo, o de haberselas tirado a la cara, o de haberle besado, o de haber hecho cualquier cosas menos eso. Demasiado tarde.
Sus ojos contaban historias, novelas enteras con lujo de detalles en menos de un pestaño.
Y le había mirado, con una intrigante media sonrisa, de esas que a él tanto le gustaban.
Y otra vez, sin mediar palabra.
Se fue.

lunes, 17 de noviembre de 2008

"Parte 9. Tributo a dos grandes."


El (re)descubrimiento del balcón, el primer cigarro que no quería ser el último, la mirada de Suyay, la tetería y el parque, el diario, Pol, él. Habían sucedido demasiadas cosas en muy poco tiempo, pero a la vez, había dejado pasar mucho tiempo sin que pasara nada. Se había dado de morros contra una puerta que había cerrado ella misma por puro orgullo y ahora el recuerdo de las miradas que le cosquilleaban las entrañas se hacía insoportable.
Esa mañana abrió los ojos, repasó mentalmente su vida en forma de diapositivas, imaginándose patéticamente en el final de una película absurda. Y tal como lo inesperado, las segundas partes también existen.
El brillo de sus ojos reaparecía por momentos, salió a la calle como hacía tiempo no lo hacía, el aire fresco entraba a sus pulmones revolviéndolo todo, su pecho era un terremoto constante e imparable, las sensaciones se sucedían una tras otra en un torbellino de emociones olvidadas.
Y otra vez esa sensación.

Al bajar del autobús buscó alguna mirada conocida, como quien no quiere la cosa, como si su distanciamiento del mundo se hubiese esfumado con su coraza, unos cuantos ojos correspondieron a su llamada de socorro disfrazada de sonrisa, en seguida se acercó Eugenia -Geni, desde siempre-.

- Cuanto tiempo.
- Ya lo sé, perdóname, cosas que pasan.
- ¿Me lo cuentas? ¿O tengo que pasarme el rato que tardes en tomarte el Capuccino, intentando averiguarlo por tus ojos, otra vez?
- Vamos anda.

Su relación nunca había sido ejemplar, pero algo las unía. Él, para variar. Geni fue directamente a la cafetería, ella fue a buscar unos libros, y quedaron en encontrarse allí.
Al entrar, el corazón se le escapaba disimuladamente del pecho, no era una visión extraña, pero si más no, hoy era especial. En la mesa, con Geni, estaba él. Teóricamente había aprendido a convivir con el problema, siempre y cuando no se encontrara con sus ojos, pero hoy, por ser un día especial, y por el hecho de que ya no tenía coraza protectora alguna, decidió que haría una excepción. Mientras ella se hacía esta reflexión, después de haberse sentado en silencio y sin siquiera haberles saludado, Geni y él hablaban.

- Víctor me ha dicho que conoce a alguien, pero que no está seguro. -dijo él como dejando escapar un comentario que tendría que tener respuesta inmediata, pero no fue así.
Geni tuvo que mirarla sin disimulo alguno, solo intentado que reaccionara ante la frase de él, pero estaba en las nubes.

- ¡Sara! -el leve grito de Geni la bajó de las nubes.
- ¿Qué pasa? ¿Qué quieres?.
- ¿Estás sorda? Que están buscando fotógrafa.
- ¡Ah! Vale, sí sí, perdona, no os había oído.
- Hoy estas muy rara, más que de costumbre, y mira que es difícil superarlo.

En ese momento se intercambiaron seis miradas rapidísimas. Geni les miró a los dos, sin entender del todo la situación. Él miró a Geni primero, como intentando encontrar una explicación a los desvaríos de Sara, luego, al no obtener respuesta, la miró a ella.
Y otra vez esa sensación.
En una fracción de segundo el tiempo se paró para observar las dos sonrisas que habían dibujado los ojos de uno en los labios de otro.
Y otra vez esa sensación.
Se había prometido a sí misma que la única manera de sobrellevar el problema era no mirarle, no pensar, intentar imaginar que no existía, y hasta el momento, lo había conseguido. Pero si en el mismo día en el que ella decide darse un respiro y dejar que su mirada se desvíe, haciendo una excepción momentánea, hacia él, si en ese mismísimo instante, por primera vez en años, sus ojos coinciden, otra vez, formando ese par de estúpidas sonrisas, ella ya no tendría nada que hacer, nada que decir, no tenía su coraza, se había quitado la aguja del olvido la noche anterior, y se había despertado con ganas de comerse el mundo, o comérselo a él que es lo mismo.
Todo era demasiado diferente al día anterior, y entonces recordó la tetería, Suyay, las bolitas verdes y el té del Himalaya, y recordó.

"Ningún amor se olvida, solo cambia de lugar en la memoria"
"Nunca dejes de sonreír, pues nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa"
"Hoy es el primer día, del resto de tu vida".

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Pequeño homenaje a dos grandes personas. =)
Me parece que tal y como se puede ir observando, su autoestima, y sus ganas de fabricar sonrisas a base de miradas crecen a la par que las mías.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Parte 8.

Sus ojos estaban a punto de cerrarse cuando se levantó de la cama con un salto, y en vez de dirigirse hacia la ventana de la estrella, la de cada noche, abrió las puertas que llevaba años sin abrir, un balcón diminuto sobresalía de la casa como escapando de todo lo que había dentro, y en aquel balcón fumo un cigarro, pero esta vez...

no sería el último, y sonrió.

Pudo distinguir a lo lejos el parque en el que había estado los días anteriores, pero fue inevitable el recuerdo de Suyay, mujer tan misteriosa, vulgar i a la vez con un toque de clase inexplicable que la dotaba de una excéntrica misteriosidad. Una figura escurridiza, que se escapa dejandose ver.
El resplandor de la tetería se había apagado dejando paso al brillo de las estrellas momentos antes de que ella saliese al balcón, tres calles más abajo unos tacones negros, y unos ojos verdes, misteriosamente familiares, caminaban recordando a la chica-azabache, le había adjudicado este nombre después de verla en el parque, observando la fuente, su pelo caía prácticamente metiendose en el agua estancada, pero solo la rozaba.
Su pelo, su todo, el marco de esos ojos que contaban historias de amor desengañado en cada pesatañeo. Tenía ganas de verla, pero no se preocupó, intuía que ella volvería, intuía que al igual que ella, la chica-azabache hablaba por los ojos, y que tenían muchas historias que contarse.


martes, 11 de noviembre de 2008

Hace tiempo que no dedico una entrada a algo que no sea mi historia. Pero hoy lo vale, lo vale por Sara, por Pol, por él, por muchísimas personas que llenan mi vida cada día y a las que les debo todo lo que soy, a las que les debo esta historia y mucho más.
Personas que me han llenado con poco, pero que valen millones. Personas que me han llenado de frases que quitan el aliento, de miradas que hacen consquillas desde lejos y desde no tan lejos, de abrazos cargados de esperanzas, y de besos cargados de ojos color miel brilante.
A toda cosa, persona, o lo que quiera que sea. Mil gracias.
Por hacerme un pelín más grande en este mundo tan chiquito. =)

Sois lo mejor.

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En cuanto a ella, se esta volviendo bastante más yo que ella misma, y sé que no puedo evitarlo, que esta historia está cargada de subjetivismo y que tampoco quiero hacer nada para remediarlo, es ficción basada en sensaciones auténticas.
A ver que dan de sí sus ojos esta tarde.